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sábado, junio 25, 2005

Cuando se juntan dos manzanas y un limón




Aún colea las simpáticas e increíbles afirmaciones de la mujer del ex-presidente del Gobierno español, Ana Botella. Lo que parecía una opinión retrógrada incoherente y sin sentido, se ha convertido al calor de los últimos acontecimientos manifestarios en pro de la familia, en casi un manifiesto identitario por la defensa de la tan manida familia.

El fín de semana pasado, en Madrid, multitud de personas de toda España, recorrieron las calles de Madrid en tono festivo para protestar por lo que, según ellos, es un ataque a la familia tradicional. Y no les falta razón, puesto que la familia tradicional, tal y como hoy la conocemos está en peligro. Sin embargo es su concepto de familia el que está en peligro de extinción: padre, madre, hijos. Y si no está en peligro de extinción deberá aprender a convivir con otros tipos de familia en un concepto mucho más amplio: dos padres, dos madres, posibilidad de que estas parejas adopten hijos, etc. En definitiva, los que salieron a la calle se equivocaron, pues con estas uniones no solo la familia, sino el matrimonio saldrá mucho más reforzado, lo que sucede es que cambiará la acepción de éste.

Los que denostan estas uniones lo que hacen es negar un derecho a otros sólo por su tendencia sexual, que ellos sí que poseen, y eso que todos somos iguales ante la ley, y que la Constitución garantiza la libertad personal y la no discrminación por creencia, raza, sexualidad, etc. lo que vale para el Estado (que por fín reglamenta este aspecto del Titulo I), no tiene por qué valer para todos los ciudadanos, pues es sabido que muchos no están de acuerdo con todos los derechos y libertades que establece la Carta Magna.

Además los homosexuales pagan impuestos como cualquier otro ciudadano y es de sentido común que obtengan ni más ni menos, que lo que por derecho natural les pertenece: pensión de viudedad, adopción de hijos, etc.

El Estado a partir de ahora va a regular por escrito algo que hoy en día ya sucede en estas uniones y garantizará un amparo social más fuerte, con la legitimidad y la seguridad de la ley escrita.

Así comienza un camino que no tiene marcha atrás puesto que una medida tan impopular como derogar la ley en ciernes no será adoptada por ningún partido político (sin duda no por el PP, sólo ver que sus militantes famosos acudieron a "título personal" a la manifestación para darnos cuenta de que se quiere dar una imagen de estamos a favor de las uniones, no de los matrimonios), puesto que el rédito electoral podría verse mermado.

España se pondrá a la cabeza de la libertad con esta medida, será pionera en algo que no tardará por ser aceptado en el mundo occidental.
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viernes, junio 24, 2005

¿Constitución europea?

Aún colea el NO de Francia y Holanda en las instituciones y los debates en torno al estado de la Unión Europea.

Ha sido un NO rotundo, avalado por millones de ciudadanos europeos que no desean que se aplique el presente tradado. Actualmente se habla de "crisis" en la actual UE debido en buena parte por los resultados negativos cosechados en estos dos países, y en parte, a las diferencias existentes entre las naciones europeas con respecto al tema de la financiación, los fondos de cohesión, las subvenciones y el rifi - rafe de quién paga más o menos, quién recibe más o menos y o cómo se distribuyen estos fondos en una Europa ampliada.

Sin duda alguna, si existe crisis hoy dia en la Unión, es por motivos económicos: los ricos, hartos de pagar siempre, han decidido empezar a pedir que se les devuelva parte de lo que donan, pues empizan a ver a la UE como un pozo sin fondo donde la solidaridad se confunde con el oportunismo; los más pobres (los que se acaban de unir), desean que se les aplique una cuantía de ayudas al menos, similares a las remitidas a los países que se encontraban en una situación parecida hace un par de décadas, no obstante en la reunión de la semana pasada fueron capaces de reducir sus ansias para poder sacar adelante los presupuestos y comenzar a recibir lo antes posible; los países que siguen recibiendo los fondos de cohesión pero que ya se consideran desarrollados y por lo tanto deben comenzar a pagar y dejar de recibir gradualmente (caso de España) observan con temeridad el nuevo horizonte que se abre, pues no sólo deben de depender de su productividad para sacar adelante la economía nacional, sino que deben contribuir paulatinamente a las arcas europeas por el bien común.

En éste contexto, con una economía basada en el ladrillo, ¿está España preparada para dejar de ser receptora y comenzar a ser emisora?. Parece ser que la respuesta aún tiene que esperar a desvelarse durante unos años, porque no se ha alcanzado ningún acuerdo en los presupuestos de este año.

Ahora la pelota está en el tejado de Reino Unido, tenido en Europa como el mayor escollo para la cohesión politico-económica de la Unión. Los ingleses serán Presidencia Europea durante los próximos seis meses, esperemos que el europeísmo convencido del que se enorgulleció Tony Blair ayer en el Parlamento se convierta en hechos concretos más que en epíetetos altisonantes.

Por el bien de Europa.